El Maresme es una de las zonas con mayor densidad de fabricantes y distribuidores del área metropolitana de Barcelona. Empresas de alimentación, textil, packaging y componentes industriales conviven en un corredor económico que va desde Montgat hasta Blanes, con Mataró como epicentro comercial y tecnológico.
Para muchas de estas empresas, el canal B2B online sigue siendo una asignatura pendiente. Mientras el B2C lleva años consolidado con plataformas como Shopify o WooCommerce, el ecommerce B2B tiene particularidades que complican su implantación: catálogos enormes, precios por cliente, pedidos recurrentes, integración con ERP y logística propia.
Esta guía recoge lo que vemos en los proyectos reales: en qué se diferencia de verdad un portal B2B de una tienda al consumidor, qué plataformas aguantan la lógica comercial de un fabricante, por qué la integración con el ERP se come la mitad del presupuesto, qué obligaciones de facturación electrónica entran en vigor en los próximos ejercicios y cuánto cuesta y tarda poner todo esto en marcha sin romper lo que ya funciona.
¿Por qué el ecommerce B2B es diferente?
Un fabricante del Maresme que vende a distribuidores no necesita una tienda online bonita: necesita un portal donde sus clientes puedan consultar stock en tiempo real, repetir pedidos anteriores, ver sus condiciones comerciales y descargar albaranes. Esto requiere integraciones profundas con sistemas como SAP, Navision o soluciones ERP sectoriales.
Dicho de otra forma: la diferencia entre B2C y B2B no está en el diseño, está en el modelo de datos. En B2C un producto tiene un precio y un stock. En B2B ese mismo producto tiene un precio distinto para cada cliente, un stock que depende del almacén y de las reservas de producción, un plazo de entrega que cambia según el lote y una unidad de venta que casi nunca es la unidad suelta. Cuando un proyecto B2B fracasa, en nueve de cada diez casos es porque se abordó como un proyecto de tienda y se descubrió tarde que el problema era de datos.
Catálogo: miles de referencias con atributos técnicos
Un distribuidor de componentes industriales maneja con facilidad entre 5.000 y 80.000 referencias, con fichas que importan por sus atributos (medida, material, tolerancia, norma, acabado, compatibilidades) y no por su storytelling. Eso cambia tres cosas de golpe: el buscador pasa a ser la función principal del portal y no un adorno de la cabecera; los filtros por atributo técnico tienen que ser combinables y rápidos; y la ficha debe permitir descargar documentación (fichas técnicas, certificados, planos, hojas de seguridad). Si el catálogo vive hoy en varios Excel y en la cabeza de dos comerciales, lo primero no es elegir plataforma, es normalizar atributos. Nos hemos encontrado proyectos en los que esa normalización fue el 40% del esfuerzo total, y en todos ellos fue la parte que más valor dejó dentro de la empresa, porque esos mismos datos luego alimentan el catálogo en PDF, el configurador y el canal B2C. Las mismas reglas de estructura y semántica que aplican a una ficha de producto bien construida valen aquí, con la diferencia de que el lector es un técnico de compras con prisa.
Precios: una tarifa por cliente, no una por producto
Este es el punto que rompe la mayoría de las implantaciones genéricas. En B2B industrial lo normal es convivir con tarifa base por canal, descuento por familia de producto, descuento por cliente, escalados por volumen, precios netos pactados que ignoran cualquier descuento anterior, promociones con vigencia y recargos (portes, formato, material). El orden en que se aplican esas reglas no es un detalle de configuración: es la política comercial de la empresa, y casi nunca está escrita en ningún sitio. Antes de tocar código conviene sentarse con el responsable comercial y escribir la cascada de precios en una hoja, caso por caso, con tres o cuatro clientes reales de ejemplo. Si el portal calcula un precio distinto al que calcula el ERP, aunque sea por un céntimo de redondeo, el cliente deja de usar el portal el segundo día. Por eso en muchos proyectos la decisión correcta no es replicar la lógica de precios en la plataforma, sino preguntarla al ERP en tiempo real y cachearla con una vida corta.
Pedidos: repetición, plantillas y ficheros
El comprador profesional no navega: repite. Las funciones que de verdad mueven la adopción son el pedido rápido por referencia (pegar una lista de códigos y cantidades), las plantillas de pedido recurrente, la repetición de un pedido anterior con un clic, los carritos guardados como presupuesto, el pedido en nombre de varios centros de trabajo y la subida de un fichero CSV con el pedido entero. Un portal con un buscador bueno y pedido rápido, aunque tenga un diseño sobrio, gana adopción más rápido que uno precioso en el que haya que hacer doce clics para pedir cuarenta referencias.
Stock y plazos: el dato real, no el optimista
En B2C se puede vivir con un stock aproximado. En B2B, un dato de disponibilidad erróneo cuesta una llamada, una incidencia y, a la tercera, el cliente. Lo que funciona es mostrar disponibilidad por almacén, distinguir stock libre de stock reservado a producción, y dar una fecha de entrega estimada en lugar de un semáforo verde genérico. Si el ERP no puede responder en caliente, es mejor publicar franjas honestas (disponible, en 48-72 h, bajo pedido con confirmación) que inventar una cifra exacta.
Usuarios: una cuenta de empresa con varias personas dentro
Una cuenta B2B no es una persona. Es una empresa con un administrador, varios compradores, a veces un aprobador con límite de gasto, y direcciones de envío por delegación. El portal tiene que soportar roles, límites de importe, flujos de aprobación sencillos y la capacidad del comercial de la casa de entrar «como» el cliente para ayudarle a montar un pedido. Esa última función, poco glamurosa, es la que convierte al equipo comercial en aliado del proyecto en vez de en su principal detractor.
Pago: crédito, no tarjeta
El cobro B2B casi nunca es una pasarela. Es pago a 30, 60 o 90 días, con límite de crédito, riesgo cubierto por una aseguradora, confirming, pagaré o recibo domiciliado. El portal debe conocer el límite de crédito y el saldo vivo que le dice el ERP y decidir si deja cerrar el pedido, lo deja en espera de autorización o exige prepago. Si además vendes contratos de mantenimiento o reposiciones periódicas, merece la pena revisar cómo se modelan los pagos recurrentes en ecommerce, porque el patrón técnico es el mismo aunque el cliente sea una empresa.

Plataformas recomendadas para B2B industrial
En nuestra experiencia trabajando con empresas del Maresme y del área de Barcelona, las plataformas que mejor se adaptan al B2B industrial son Magento (Adobe Commerce) para catálogos grandes con lógica de precios compleja, y WooCommerce con plugins B2B para empresas que buscan una solución más ágil y económica. PrestaShop también ha mejorado su propuesta B2B con la versión 9.
Conviene matizar esa recomendación con lo que se ha movido desde entonces, porque el mapa de 2026 no es el de hace dos años. Si estás en la fase de comparar opciones antes de decidir, el marco de decisión completo está en nuestra guía sobre cómo elegir la plataforma ecommerce adecuada; aquí nos centramos en el escenario B2B industrial.
Magento / Adobe Commerce
Sigue siendo la opción más completa de serie: listas de precios por cliente, cuentas de empresa con roles, presupuestos con negociación, pedido rápido y catálogos compartidos forman parte del producto, no de un plugin de terceros. El precio de esa potencia es el coste total: hosting exigente, perfiles de desarrollo escasos y caros, y un ciclo de actualizaciones que hay que presupuestar cada año. Es la elección razonable cuando el catálogo es muy grande, la lógica comercial es realmente compleja y hay volumen suficiente para sostener el mantenimiento. Lo analizamos con números en el artículo sobre si Magento / Adobe Commerce sigue valiendo la pena.
PrestaShop 9
La rama 9 modernizó la base técnica (Symfony actualizado, soporte de versiones de PHP recientes, tema por defecto mucho más rápido y una API de administración que facilita las integraciones) y eso la ha vuelto una candidata seria para B2B de tamaño medio. No trae el aparato B2B de Magento de fábrica: se construye con módulos y desarrollo propio sobre una base sana. Es una buena relación entre coste y control cuando el catálogo es grande pero la cascada de precios se puede expresar con reglas razonables. Si vienes de Magento, el camino está descrito en la guía de migración de Magento a PrestaShop 9.
WooCommerce con capa B2B
Es la vía más rápida y económica para arrancar, sobre todo si la web corporativa ya es WordPress. Con una capa B2B (roles y tarifas por cliente, pedido rápido, ocultar precios a no registrados, impuestos por país) se cubre el 80% de los casos de un fabricante que empieza a digitalizar el canal. Sus límites aparecen con catálogos muy grandes y filtrado por muchos atributos, donde hay que trabajar la arquitectura de datos y la caché en serio. La contrapartida buena es el coste de evolución y la facilidad para encontrar quien lo mantenga.
Shopify B2B
Ha dejado de ser una opción exótica: ahora permite catálogos y listas de precios por empresa, cuentas con varios compradores y condiciones de pago, con la ventaja enorme de no tener que mantener infraestructura. Encaja bien cuando el catálogo es manejable, la lógica de precios se puede expresar con listas por cliente y se valora el time-to-market. Encaja mal cuando el precio depende de un cálculo que solo sabe hacer el ERP o cuando hacen falta integraciones muy a medida en el checkout.
Portal a medida sobre el ERP
Hay un escenario en el que ninguna plataforma de ecommerce es la respuesta: cuando el 100% de los clientes son conocidos, no hay captación ni SEO que defender y lo único que se necesita es una extranet de pedidos rápida y fiable contra el ERP. Ahí un portal a medida (o un frontend desacoplado consumiendo la API del ERP) sale más barato de construir y mucho más barato de mantener que domar una plataforma generalista. Es el caso en que conviene valorar un enfoque headless, con sus ventajas y sus costes reales.
| Escenario | Opción razonable | Punto de dolor |
|---|---|---|
| Catálogo enorme y precios muy complejos | Magento / Adobe Commerce | Coste de mantenimiento y perfiles técnicos |
| Catálogo grande, reglas acotadas | PrestaShop 9 | El B2B hay que construirlo |
| Primer paso, web ya en WordPress | WooCommerce + capa B2B | Rendimiento con muchos atributos |
| Prioridad time-to-market, sin infra | Shopify B2B | Límites en checkout e integraciones |
| Solo clientes conocidos, cero captación | Portal a medida sobre el ERP | No sirve para vender a nuevos |
La integración con el ERP es la mitad del proyecto
En los presupuestos que revisamos, la parte de integración se lleva habitualmente entre el 40% y el 60% del total, y es la que concentra casi todos los sobrecostes. No porque sea difícil enviar un pedido por una API, sino porque obliga a tomar decisiones que nadie había tomado antes.
Decide quién manda sobre cada dato
El primer entregable de una integración no es código: es una tabla de una página que diga, para cada entidad, cuál es el sistema maestro. Artículos y tarifas, el ERP. Contenido enriquecido, atributos de marketing e imágenes, el portal o el PIM. Clientes y límites de crédito, el ERP. Usuarios del portal y permisos, el portal. Pedidos: nacen en el portal y viven en el ERP en cuanto se confirman. Sin esa tabla, a los tres meses hay dos verdades sobre el precio de un artículo y nadie sabe cuál gana.
Qué se sincroniza y con qué frecuencia
No todo necesita tiempo real, y pedir tiempo real para todo es la forma más rápida de tumbar el ERP. Un reparto que funciona: catálogo y atributos, una o dos veces al día; tarifas y descuentos, cada noche más invalidación puntual cuando cambian; stock, cada pocos minutos o bajo demanda al abrir la ficha; crédito disponible, en caliente al cerrar el carrito; pedidos, inmediato con reintento; albaranes y facturas, a demanda cuando el cliente entra en su área. La regla práctica es sencilla: tiempo real solo donde un dato viejo cause un error de negocio, no donde cause una incomodidad.
Errores, reintentos e idempotencia
Toda integración falla; la diferencia entre una buena y una mala es qué ocurre cuando falla. Lo mínimo exigible: cada pedido viaja con un identificador propio y el ERP lo rechaza si llega dos veces (idempotencia), los envíos fallidos se encolan y se reintentan con espera creciente, hay un registro consultable de qué se envió y qué contestó el ERP, y existe una alerta a una persona cuando algo lleva más de X minutos atascado. Si el ERP es un sistema propietario sin API moderna, el patrón razonable es una capa intermedia que hable con los dos lados y guarde el histórico, en lugar de acoplar la plataforma de ecommerce a un formato de ficheros. Cuando el ERP es open source el margen es mayor: en Odoo, por ejemplo, la integración se puede modelar con sus propios modelos de datos y automatizaciones, como contamos en la guía de implantación de Odoo en pymes y en el repaso de las novedades de la última versión de Odoo.
Un último punto que se olvida siempre: el portal B2B abre al exterior datos que antes vivían dentro (precios pactados, saldos, histórico de compras). Eso convierte la seguridad en requisito funcional, no en una capa que se añade al final. Conviene revisar autenticación, control de acceso por cuenta, registro de accesos y copias antes de publicar, con el mismo criterio que aplicamos en la guía de seguridad para tiendas online. Y si tus clientes son grandes cuentas o administración pública, prepárate para que te pidan evidencias: muchos cuestionarios de proveedor ya preguntan por certificaciones, y por eso cada vez más pymes industriales se plantean el camino de la ISO 27001 con un coste asumible.
Factura electrónica y Verifactu: el calendario que ya afecta a tu portal
Hay una razón regulatoria, y no solo comercial, para ordenar ahora el canal B2B: la facturación electrónica entre empresas deja de ser opcional en España. La Ley 18/2022 (conocida como Ley Crea y Crece) estableció la obligación, el Real Decreto 238/2026 definió la arquitectura y los formatos, y la orden ministerial publicada en octubre de 2026 concretó el calendario: las empresas con una facturación anual superior a 8 millones de euros deberán emitir y recibir factura electrónica a partir del 6 de octubre de 2027, y el resto de empresas y profesionales a partir del 6 de octubre de 2028, con un año adicional para la obligación de informar de las fechas de pago. Conviene confirmar estas fechas en el BOE antes de fijar un plan interno, porque este calendario se ha movido más de una vez.
En paralelo corre Verifactu, el reglamento de sistemas informáticos de facturación (Real Decreto 1007/2023), cuya entrada en vigor se aplazó un año mediante el Real Decreto-ley 15/2025: los sujetos al Impuesto sobre Sociedades quedan obligados desde el 1 de enero de 2027 y el resto unos meses después. Son dos cosas distintas que a menudo se confunden: Verifactu regula cómo tiene que comportarse el programa que emite tus facturas (registros encadenados, inalterables y, si se opta por ello, remitidos a la Agencia Tributaria); la factura electrónica B2B regula el formato estructurado en que empresa y proveedor se intercambian el documento.
¿Qué significa esto para un portal B2B? Tres consecuencias prácticas. Primera: la factura la debe emitir el sistema que lleve la contabilidad, es decir el ERP, no el módulo de facturación de la tienda. Un proyecto que se plantee emitir facturas desde el ecommerce se está metiendo en un problema de cumplimiento innecesario. Segunda: el portal sí es el sitio natural para que el cliente consulte y descargue sus facturas y albaranes, así que el flujo ERP a portal debe contemplarlo desde el diseño. Y tercera: si el proyecto incluye cambio o actualización de ERP, estas fechas deben estar en el mismo calendario, porque coincidir la migración del ERP con el límite legal es garantía de un trimestre malo.

¿Quieres abrir el canal B2B sin romper el ERP que ya funciona?
En Keliam llevamos proyectos de ecommerce B2B para fabricantes y distribuidores del Maresme y del área de Barcelona: normalización de catálogo, cascada de precios por cliente, integración con el ERP y mantenimiento posterior. Empezamos por entender tu operativa, no por elegir plataforma.
Cuánto cuesta y cuánto tarda un portal B2B
Dar cifras cerradas sin conocer el ERP y el catálogo sería irresponsable, pero sí se pueden dar órdenes de magnitud útiles para no partir de cero en una conversación de presupuesto. Un primer portal sobre WooCommerce o PrestaShop, con catálogo ya normalizado, tarifas por cliente y una integración de pedidos y stock razonable, se mueve en el entorno de un proyecto de tres a cinco meses. Un portal sobre Magento con cascada de precios compleja, varios almacenes y flujos de aprobación se va con facilidad al doble de plazo. Y el mantenimiento posterior no es opcional: entre actualizaciones, incidencias de integración y evolutivos, conviene reservar cada año un porcentaje del coste de construcción, igual que se reserva para el mantenimiento de una máquina.
Donde más se desvían los proyectos es en tres partidas que casi nunca aparecen en el presupuesto inicial: la limpieza y normalización del catálogo, el tiempo del personal interno (comercial, almacén y administración tienen que estar disponibles para validar), y la formación de los clientes. Esta última es la más olvidada y la que decide el resultado: un portal técnicamente impecable al que los clientes no se pasan no ha servido de nada. Lo que funciona es elegir cinco o seis clientes amigos, acompañarlos en sus primeros pedidos, corregir lo que chirríe y solo entonces abrirlo al resto.
Cómo medir si está funcionando
Un portal B2B no se mide en visitas. Se mide en porcentaje de pedidos que entran por el canal digital frente a los que siguen llegando por teléfono o correo, en número de clientes activos al mes, en tamaño medio del pedido, en tiempo de administración ahorrado por pedido y en número de incidencias por datos incorrectos. Esos cinco números, en un panel sencillo, cuentan la verdad del proyecto; cómo montarlo con herramientas abiertas lo explicamos en el artículo sobre business intelligence y cuadros de mando para ecommerce.
Siete errores que vemos en proyectos B2B industriales
1. Elegir la plataforma antes de escribir la lógica de precios. La cascada de descuentos es el requisito que condiciona todo lo demás; si se descubre a mitad del desarrollo, se rehace el proyecto.
2. Replicar los precios en el ecommerce en lugar de preguntarlos al ERP. Dos sistemas calculando lo mismo acaban discrepando, y la discrepancia la descubre el cliente.
3. Subir el catálogo tal y como está. Importar 20.000 referencias sin normalizar atributos da un buscador inútil y un portal que nadie usa.
4. Dejar fuera al equipo comercial. Si el comercial percibe el portal como una amenaza, el proyecto muere por desuso. Si puede entrar como cliente, montarle el pedido y cerrar más rápido, se convierte en su mejor vendedor.
5. Prometer stock exacto que el ERP no puede dar. Mejor franjas honestas que un número inventado.
6. No presupuestar el mantenimiento. Una integración sin vigilancia falla en silencio; el pedido que no llegó se descubre cuando llama el cliente enfadado. Si heredas un proyecto en este estado, la auditoría de una tienda online heredada es el punto de partida sensato.
7. Olvidar el calendario normativo. Las fechas de factura electrónica y Verifactu no se negocian, y llegan en medio de cualquier plan de digitalización que empiece hoy.
El factor proximidad
Trabajar con un partner tecnológico que conoce el tejido empresarial del Maresme marca la diferencia. Entender las dinámicas de un fabricante de Premià de Mar o un distribuidor de Vilassar no es lo mismo que aplicar una solución genérica. La proximidad permite reuniones presenciales, visitas a planta y un entendimiento real del negocio.
En un proyecto B2B esa cercanía no es un argumento comercial, es una ventaja operativa concreta. La información que hace falta para modelar bien los precios y el stock no está en ningún documento: está en la cabeza del jefe de almacén, del administrativo que teclea los pedidos y del comercial que conoce los pactos de cada cliente. Sacarla requiere estar allí una mañana, mirar cómo entra un pedido hoy y qué se hace cuando algo falla. Hemos visto proyectos encallados durante meses resolverse en dos visitas a planta.
El Maresme además tiene algo que no se da en todas las comarcas industriales: una base de talento técnico propia, con el TecnoCampus de Mataró formando perfiles que no tienen que irse a Barcelona, y un tejido de empresas tecnológicas que ha crecido con la descentralización tech del área metropolitana. Para un fabricante eso significa poder construir un equipo mixto (un interno que conozca el negocio y un partner que aporte la ingeniería) sin depender de desplazamientos diarios. Lo contamos con más detalle al hablar de la cantera tecnológica del Maresme y de los servicios IT para empresas de la comarca.
Hoja de ruta realista en 90 días
Si hoy no tienes canal B2B y quieres empezar sin bloquear la empresa, este reparto funciona mejor que un gran proyecto de un año.
Días 1 a 20: diagnóstico y datos. Inventario de referencias y estado real del catálogo, entrevista con comercial y almacén, cascada de precios escrita y validada con tres clientes de ejemplo, inventario de lo que el ERP puede y no puede exponer. Salida: un documento de diez páginas que ya vale para pedir presupuestos comparables.
Días 21 a 55: piloto cerrado. Plataforma elegida, catálogo normalizado de una familia de producto (no de todo), tarifas de cinco clientes reales, pedido rápido, stock por almacén e integración de pedidos con el ERP. Acceso restringido a esos cinco clientes.
Días 56 a 90: corregir y abrir. Ajustes a partir del uso real, resto de familias de producto, área de documentos (albaranes y facturas), formación del equipo comercial y apertura progresiva por zonas o tipos de cliente. En paralelo, plan de mantenimiento y monitorización de la integración.
Lo importante de este esquema no es la duración, es el orden: datos antes que plataforma, un piloto con clientes reales antes que un lanzamiento grande, y mantenimiento planificado antes de abrir el grifo. El caso práctico de migración de un fabricante del Maresme sigue exactamente esta secuencia y explica dónde se complicó.
Preguntas frecuentes
¿Puedo vender B2B y B2C desde la misma plataforma?
Sí, y suele ser lo razonable cuando el catálogo es el mismo. La separación se hace por cliente: precios y catálogos visibles según el rol, con el escaparate público para el consumidor y el área privada para el profesional. El problema aparece cuando el B2B exige reglas que ensucian la experiencia B2C; en ese punto conviene valorar dos frontales sobre un mismo catálogo.
¿Hace falta cambiar de ERP para abrir un portal B2B?
Casi nunca. Lo que hace falta es que el ERP pueda exponer o recibir datos de alguna forma fiable, aunque sea con una capa intermedia. Cambiar ERP y abrir canal digital a la vez multiplica el riesgo; si ambas cosas son necesarias, mejor en fases y con el ERP primero.
¿Y si mis clientes son muy tradicionales y no van a usar el portal?
Es la objeción más común y casi siempre se desmonta con el dato: el comprador profesional de 2026 ya compra por catálogo online en otros proveedores. Lo que no tolera es un portal más lento que una llamada. Si repetir un pedido cuesta tres clics y ver el stock es inmediato, se usa; si hay que registrarse, esperar validación y navegar seis niveles de categoría, no.
¿Qué pasa con los precios si un cliente ve lo que paga otro?
No debe poder verlo, y eso es una decisión de arquitectura, no de configuración. Los precios se resuelven siempre en servidor contra la cuenta autenticada, nunca en el navegador ni en una caché compartida. Es uno de los puntos que más conviene revisar antes de publicar.
¿Cuánto catálogo hay que subir para arrancar?
Menos del que se piensa. Una familia de producto bien resuelta, con atributos limpios y documentación descargable, genera más pedidos que el catálogo completo subido a medias. El catálogo entero es un objetivo del mes seis, no del día uno.
Conclusión
El ecommerce B2B en el Maresme no es un problema de plataformas: es un problema de datos, de política comercial escrita y de integración con el sistema que ya gobierna la empresa. Los fabricantes y distribuidores de la comarca tienen a favor un catálogo propio, una cartera de clientes estable y, cada vez más, la obligación regulatoria de ordenar la facturación, lo que convierte este momento en uno bueno para abordarlo con criterio en lugar de por urgencia.
La secuencia que funciona es siempre la misma: primero normalizar catálogo y escribir la cascada de precios, después elegir la plataforma que encaje con esa lógica y con el presupuesto de mantenimiento real, luego integrar con el ERP decidiendo quién manda sobre cada dato, y por último abrir con un piloto de clientes reales antes del lanzamiento grande. Hacerlo en ese orden no acelera el proyecto: evita rehacerlo.



