Keliam es agente Digitalizador homologado del kit digital

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Keliam es Agente digitalizador homologado adherido al Kit Digital

En Keliam formamos parte del listado oficial de agentes digitalizadores adheridos al programa Kit Digital.

El programa es una iniciativa del Gobierno de España, que tiene como objetivo subvencionar la implantación de soluciones digitales para pequeñas y medianas empresas. Los agentes digitalizadores son aquellas empresas encargadas de hacer dicha digitalización.

Ha sido dotado de un presupuesto de más de 3.000 millones de euros, y se encuentra financiado por la Unión Europea, a través de los fondos «NextGenerationEU». El objetivo es digitalizar cerca de un millón de pymes y autónomos que se encuentran en territorio nacional.

Actualización — Agosto 2026. Este artículo se publicó en noviembre de 2022, cuando el Kit Digital acababa de arrancar. Lo hemos revisado de arriba abajo con el estado real del programa: qué ha pasado con las convocatorias, cuánto se puede pedir por segmento hoy, qué categorías de solución existen, cómo se tramita el bono y —lo más importante— qué hacer con la herramienta subvencionada cuando el bono se agota.

¿Quién y cómo se puede acceder a estas ayudas?

Estas ayudas han sido creadas con el fin de ayudar tanto a pequeñas y medianas empresas cómo a autónomos a digitalizar sus procesos empresariales. Para saber si puedes optar a estas ayudas, lo primero que tienes que hacer es consultar los requisitos de la convocatoria publicada en el BOE.

Algunos de estos requisitos son:

  • Ser autónomo, pequeña empresa o micro empresa.
  • Cumplir los límites financieros y efectivos que definen las categorías de empresas.
  • Estar en alta y tener antigüedad mínima establecida por convocatoria.
  • No ser considerada empresa en crisis.
  • Estar al día con las obligaciones tributarias y con la Seguridad Social.
  • No estar sujeta a una orden de recuperación pendiente de la comisión europea que declare una ayuda ilegal e incompatible con el mercado común.
  • No incurrir en las prohibiciones previstas en el artículo 13.2 de la ley 38/2003, de 17 de noviembre, General de subvenciones.
  • Estar debajo del límite de ayudas «minimis».

A estos requisitos formales hay que añadir un paso previo obligatorio: completar el test de autodiagnóstico digital en la plataforma Acelera pyme. Es un cuestionario breve que sitúa a la empresa en un nivel de madurez digital y que, además de ser condición para solicitar el bono, sirve como primera radiografía honesta de por dónde conviene empezar. En nuestra experiencia, muchas empresas descubren ahí que su prioridad no era la que creían.

Estado del programa: qué ha cambiado desde la convocatoria original

El Kit Digital nació en 2022 con convocatorias escalonadas por tamaño de empresa. Desde entonces el programa ha ido evolucionando en tres direcciones: se han ampliado los segmentos, se han subido algunas cuantías y se ha flexibilizado la gestión de los fondos que quedaban sin ejecutar.

Los hitos que conviene tener claros si llegas a este artículo desde una búsqueda reciente:

  • Ampliación a empresas medianas. A los tres segmentos iniciales se sumaron dos nuevos tramos para empresas de 50 a 99 y de 100 a 249 empleados, con bonos sensiblemente mayores y categorías específicas orientadas a inteligencia artificial y automatización de procesos.
  • Subida del bono del segmento más pequeño. El tramo de autónomos y microempresas de menos de tres empleados pasó de 2.000 € a 3.000 €, con carácter retroactivo para quienes ya lo habían solicitado.
  • Cierre del plazo general de solicitudes. Las últimas convocatorias que seguían abiertas terminaron su plazo de presentación a finales de octubre de 2025.
  • Reasignación de fondos remanentes. A comienzos de 2026 se modificaron las bases reguladoras del programa (Orden TDF/39/2026, publicada en el BOE el 26 de enero de 2026 y en vigor desde el 28 de enero) para permitir redistribuir el crédito no ejecutado, dar salida a solicitudes válidas que se quedaron sin fondos y permitir subsanar justificaciones incompletas.

Traducido a lenguaje llano: el programa no ha muerto, pero tampoco está en el punto en el que estaba en 2022. Si ya tienes bono concedido, lo importante es ejecutarlo y justificarlo bien dentro de plazo. Si no lo tienes, conviene vigilar la publicación de nuevas convocatorias con fondos remanentes en el BOE y en el portal de Acelera pyme, y tener el autodiagnóstico y la documentación preparados para no perder el turno: cuando se reabre por remanentes, el criterio es de orden de llegada.

¿Cuánto es el importe de la ayuda?

Dependiendo del tamaño de tu empresa, podrás disponer de unos fondos u otros. El importe máximo para cada uno de los segmentos es de:

  1. Segmento I — pequeñas empresas de entre 10 y menos de 50 empleados: 12.000 €.
  2. Segmento II — microempresas de entre 3 y menos de 10 empleados: 6.000 €.
  3. Segmento III — microempresas de entre 1 y menos de 3 empleados y personas en situación de autoempleo: 3.000 € (importe elevado desde los 2.000 € iniciales).
  4. Segmento IV — empresas de entre 50 y menos de 100 empleados: 25.000 €.
  5. Segmento V — empresas de entre 100 y menos de 250 empleados: 29.000 €.
Kit Digital: segmentos I a V y cuantía máxima del bono digital según número de empleados
Cuantía máxima del bono digital por segmento. El importe es un techo, no un presupuesto garantizado: se consume por categorías de solución.

Tres matices que se pasan por alto con frecuencia y que generan sustos en la fase de justificación:

  • El bono es un techo, no un cheque. Se consume por categorías de solución, cada una con su propio importe máximo. Si eliges tres categorías, el bono se reparte entre ellas según los topes establecidos, no según lo que cueste realmente el proyecto.
  • El IVA no está subvencionado. La ayuda cubre la base imponible; el impuesto lo adelanta y lo asume la empresa beneficiaria.
  • Hay compromiso de permanencia. Las soluciones tienen un periodo de prestación mínimo (habitualmente 12 meses desde la puesta en marcha) durante el cual deben mantenerse operativas. Dar de baja el servicio antes de tiempo puede obligar a devolver la ayuda.

Las categorías de soluciones que cubre el bono

El catálogo de soluciones financiables se ha ido ampliando desde la convocatoria inicial. A grandes rasgos, hoy incluye:

  • Sitio web y presencia básica en internet — desarrollo o renovación de la web corporativa, dominio, hosting, diseño responsive y SEO básico.
  • Comercio electrónico — creación de la tienda online, catálogo, pasarelas de pago y métodos de envío. Si estás en este punto, merece la pena leer antes nuestra guía para elegir plataforma de ecommerce, porque la decisión condiciona los siguientes cinco años.
  • Gestión de redes sociales — plan de social media, monitorización y publicación.
  • Gestión de clientes (CRM) — alta de clientes, oportunidades, acciones comerciales y reporting. Es una de las categorías más solicitadas y también donde más se improvisa; nuestra comparativa entre SuiteCRM, Odoo y Pipedrive ayuda a no elegir a ciegas.
  • Business intelligence y analítica — integración de fuentes, cuadros de mando y visualización. Lo desarrollamos en detalle en la guía de business intelligence para pymes con presupuesto ajustado.
  • Gestión de procesos — digitalización de flujos de contabilidad, facturación, compras, inventario, RRHH o logística.
  • Factura electrónica — emisión estructurada de facturas, especialmente relevante ante la entrada en vigor progresiva de la facturación electrónica obligatoria entre empresas.
  • Servicios y herramientas de oficina virtual — colaboración, almacenamiento y trabajo en equipo.
  • Comunicaciones seguras y ciberseguridad — VPN, antimalware, antispam, cifrado y formación básica del personal.
  • Presencia avanzada en internet y marketplace — posicionamiento avanzado y alta en plataformas de venta de terceros.
  • Puesto de trabajo seguro — equipamiento con cifrado y seguridad para empresas del segmento más pequeño.
  • Inteligencia artificial y automatización — categorías incorporadas para los segmentos de empresas medianas, orientadas a automatizar procesos con IA. Si te suena a terreno desconocido, empieza por nuestro artículo sobre agentes de IA aplicados a la empresa.

La lista concreta de categorías disponibles y sus importes máximos depende del segmento y de la convocatoria a la que te acojas, así que conviene comprobarlo siempre en las bases publicadas antes de firmar nada.

Cómo se tramita el bono, paso a paso

El proceso administrativo es más sencillo de lo que parece, pero tiene un orden que no se puede saltar:

  1. Autodiagnóstico. Registro en el portal Acelera pyme y realización del test de nivel de madurez digital.
  2. Comprobación de requisitos. Estar al corriente con Hacienda y Seguridad Social, no superar el límite de ayudas de minimis, cumplir la antigüedad mínima y no estar en crisis.
  3. Solicitud del bono. Presentación telemática con certificado digital o Cl@ve, propia o mediante representante voluntario autorizado.
  4. Concesión. Resolución del bono digital, con un plazo limitado para gastarlo.
  5. Elección de agente digitalizador. Selección en el catálogo oficial de un proveedor adherido para cada categoría.
  6. Acuerdo de prestación de soluciones. Contrato normalizado que fija alcance, plazos e importes. Aquí es donde hay que leer con lupa.
  7. Implantación y primera fase. Desarrollo, formación y puesta en marcha, con justificación de la primera fase.
  8. Fase de prestación. Periodo mínimo de servicio (habitualmente 12 meses) y justificación final.
Hoja de ruta del Kit Digital en cuatro fases: diagnóstico, solicitud, implantación y continuidad
Las cuatro fases del proceso. La cuarta —la continuidad— es la que casi nadie planifica y la que determina si la inversión sirve de algo.

Qué hace un agente digitalizador (y qué deberías exigirle)

Un agente digitalizador es la empresa homologada que suministra e implanta la solución subvencionada y que, además, se encarga de buena parte de la carga administrativa: el acuerdo de prestación, la justificación de cada fase y la relación con la plataforma. Estar en el catálogo oficial es un requisito de homologación, no un sello de calidad técnica. La diferencia entre un proyecto útil y una carpeta de capturas de pantalla está en el proveedor.

Estas son las preguntas que recomendamos hacer antes de firmar el acuerdo de prestación:

  • ¿De quién es la solución cuando acabe el periodo de prestación? Dominio, código, base de datos y accesos deberían quedar a nombre de tu empresa. Si el proveedor se queda la propiedad, estás alquilando, no digitalizando.
  • ¿Qué pasa a partir del mes 13? Pregunta el coste de mantenimiento real una vez agotado el bono, y pídelo por escrito.
  • ¿La solución es estándar o está adaptada a tu proceso? Una plantilla genérica se implanta en dos días y no cambia nada; una solución alineada con tu operativa requiere análisis previo.
  • ¿Cómo se integra con lo que ya tienes? Un CRM que no habla con la web ni con la facturación duplica trabajo en vez de eliminarlo.
  • ¿Quién responde si hay una brecha de seguridad? Especialmente relevante en las categorías de comercio electrónico y gestión de clientes, donde se manejan datos personales.
  • ¿Incluye formación real al equipo? La herramienta que nadie sabe usar acaba en desuso al tercer mes.

¿Quieres que tu bono digital sirva para algo más que cumplir el expediente?

En Keliam somos agente digitalizador homologado, pero antes que eso somos una agencia de desarrollo: analizamos tu proceso, elegimos la categoría que de verdad te aporta y construimos algo que sigue funcionando cuando la subvención se acaba.

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¿Qué ofrece Keliam?

Trabajamos las líneas de servicio que mejor encajan con las categorías subvencionables del programa, siempre desde el punto de vista del desarrollo y no del mero trámite:

Pídenos sin compromiso más información en nuestro formulario de contacto.

Errores comunes al usar el Kit Digital

Después de acompañar a bastantes empresas en este proceso, los tropiezos se repiten con una regularidad notable:

  • Elegir la categoría por el importe y no por la necesidad. Pedir la categoría con el bono más alto para «aprovechar» acaba en una herramienta que nadie usa. El criterio debería ser dónde duele hoy el proceso.
  • Confundir digitalización con página web. Una web nueva sin conectar con el CRM, sin analítica y sin proceso comercial detrás es un folleto caro.
  • No contar con el IVA ni con el coste posterior. El bono cubre la base imponible del proyecto durante un periodo limitado; el mantenimiento posterior es una partida que hay que presupuestar desde el principio.
  • Dejar la justificación para el final. La documentación de cada fase tiene plazos concretos. Perderlos puede significar perder la ayuda ya ejecutada.
  • No pedir la propiedad de los activos. Si el dominio, el código o la base de datos quedan en manos del proveedor, cambiar de socio tecnológico se vuelve costoso.
  • Ignorar la seguridad. Digitalizar un proceso significa exponer datos que antes estaban en un cajón. Si no sabes por dónde empezar, nuestra guía de ciberseguridad para empresas ordena las prioridades sin tecnicismos, y la de seguridad informática para pymes desde cero baja al detalle práctico.
  • Formar a una sola persona. Si el conocimiento de la herramienta vive en una única cabeza, el día que esa persona se va la digitalización se va con ella.

Más allá de la subvención: qué pasa cuando se acaba el bono

Aquí está, en nuestra opinión, la parte más importante del artículo. El Kit Digital financia la implantación; no financia la vida de la solución. Y una plataforma digital es un ser vivo: se actualiza, se rompe, se ataca y se queda obsoleta.

Lo que recomendamos planificar desde el día uno:

  • Mantenimiento correctivo y evolutivo. Actualizaciones de plataforma, plugins, dependencias y versiones de PHP o del framework correspondiente. Un ecommerce sin actualizar durante un año es un incidente esperando a suceder; lo vemos en las auditorías con una frecuencia deprimente.
  • Copias de seguridad verificadas. No basta con tener backups: hay que probar la restauración. Una copia que nunca se ha restaurado es una hipótesis, no una copia.
  • Monitorización y rendimiento. Tiempos de carga, disponibilidad y errores. Si la herramienta va lenta, el equipo deja de usarla.
  • Gestión de accesos. Altas y bajas de usuarios, doble factor y principio de mínimo privilegio.
  • Protección de datos. Un CRM o una tienda online tratan datos personales; el RGPD aplica desde el primer registro.

Para empresas que empiezan a manejar volúmenes serios de información —o que trabajan con clientes que se lo exigen— el paso natural es formalizar todo esto en un marco reconocido. Nuestra guía de certificación ISO 27001 explica cómo se estructura un sistema de gestión de seguridad de la información, y si tu empresa presta servicios a la administración pública, la referencia obligatoria es el Esquema Nacional de Seguridad.

Y si la digitalización que has arrancado con el bono incluye gestión comercial, el siguiente paso suele ser sacar los datos del CRM y convertirlos en decisiones. Hemos escrito sobre cómo aplicar IA a la gestión de clientes y sobre casos reales de digitalización industrial en pymes que empezaron exactamente donde estás tú ahora. Si tu punto de partida es un CRM propietario que se ha quedado grande de precio, también puede interesarte nuestra guía técnica para migrar de Salesforce a SuiteCRM.

Preguntas frecuentes sobre el Kit Digital

¿Puedo solicitar el Kit Digital si ya usé el bono en una categoría?

Sí, siempre que quede saldo disponible en tu bono y la nueva categoría no se solape con la ya ejecutada. El bono se consume por categorías, así que es posible repartirlo en varias soluciones hasta agotar el importe máximo de tu segmento.

¿El Kit Digital cubre el mantenimiento posterior?

Cubre el periodo de prestación mínimo acordado —normalmente doce meses— dentro del importe subvencionado. A partir de ahí, el mantenimiento es un servicio que contrata la empresa por su cuenta. Conviene tener ese coste en el presupuesto anual antes de firmar.

¿Tengo que adelantar el dinero?

En el modelo general el agente digitalizador factura y cobra la subvención directamente, de modo que la empresa no adelanta la base imponible. Sí asume el IVA correspondiente y cualquier importe que exceda el tope de la categoría.

¿Puedo cambiar de agente digitalizador a mitad del proyecto?

Es posible pero engorroso: implica cancelar el acuerdo de prestación y formalizar uno nuevo, con el riesgo de perder plazos. Por eso insistimos tanto en elegir bien al principio y en exigir por escrito la propiedad de los activos.

¿Qué pasa si no justifico correctamente?

La ayuda puede revocarse total o parcialmente y dar lugar a un procedimiento de reintegro. La modificación de bases de 2026 abrió la puerta a subsanar determinadas justificaciones incompletas de convocatorias anteriores, pero no conviene confiar en ello: la vía segura es documentar cada fase en plazo.

¿Merece la pena si mi empresa es muy pequeña?

Con matices, sí. Para un autónomo, 3.000 € cubren una web profesional o un CRM básico bien implantado, y eso puede ser un salto real. Lo que no compensa es solicitar el bono sin una idea clara de qué proceso quieres mejorar: el coste oculto es el tiempo de tu equipo, y ese no lo subvenciona nadie.

Conclusión

El Kit Digital ha sido el mayor programa de digitalización de pymes de la historia reciente en España y, pese a que el grueso de las convocatorias ya está cerrado, sigue vivo mientras queden fondos por ejecutar. Si tienes bono concedido, la prioridad es gastarlo con criterio y justificarlo en plazo. Si aún no lo tienes, prepara el autodiagnóstico y la documentación para poder reaccionar rápido cuando se reabra por remanentes.

Pero el mensaje que nos gustaría dejar es otro: la subvención es el empujón, no el destino. Las empresas que han sacado partido real al Kit Digital no son las que consiguieron el bono más alto, sino las que lo usaron para resolver un problema concreto de su operativa y luego siguieron invirtiendo en mantener y hacer crecer esa solución. En Keliam somos agente digitalizador homologado, pero nuestro trabajo empieza de verdad el día después de la justificación.

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