Cada pocas semanas nos llega la misma llamada desde un despacho de dirección o desde un departamento de sistemas: «hemos visto que vuelve el Kit Digital, ¿lo pedimos?». Y cada pocas semanas toca dar la misma respuesta incómoda: a fecha de hoy no hay ninguna convocatoria abierta para presentar una solicitud nueva. Las dos últimas del Kit Digital cerraron el 31 de octubre de 2025 y el Kit Consulting lleva desde principios de 2025 marcado como convocatoria finalizada.
Esa respuesta, sin embargo, se queda muy corta. Porque «no hay convocatoria abierta» no es lo mismo que «ya no hay nada que hacer», y confundir las dos cosas está costando dinero a bastantes empresas. Hay bonos concedidos que siguen su curso y que se pueden perder por una justificación mal hecha. Hay solicitudes que se denegaron por agotamiento de crédito y que, tras el cambio normativo de enero de 2026, tienen un camino de vuelta. Y hay una capa de financiación autonómica, sectorial y fiscal que nunca dependió de Red.es y que sigue funcionando con normalidad mientras todo el mundo mira hacia Madrid.
Este artículo es el mapa que nos hubiera gustado tener en la mesa cuando empezaron las llamadas. Lo escribimos desde el lado técnico, no desde el de una gestoría: somos agente digitalizador homologado del Kit Digital desde 2022, hemos implantado soluciones con bono y hemos visto de cerca qué se justifica bien y qué acaba en un expediente de reintegro. Verás el estado real de cada programa a día de hoy, qué cambió exactamente la Orden TDF/39/2026 en el BOE, los tres escenarios en los que te puedes encontrar y qué hacer en cada uno, cómo distinguir un anuncio oficial de un reclamo comercial, y qué conviene tener preparado si algún día se abre de nuevo el grifo.
1. Dónde estamos exactamente: la foto oficial
Antes de hablar de qué se puede hacer conviene fijar el punto de partida, porque el ruido informativo sobre este tema es considerable y buena parte de los contenidos que circulan están redactados para captar leads, no para informar.
1.1 Kit Digital: convocatorias cerradas desde octubre de 2025
El Kit Digital fue el programa de digitalización de pymes más grande que se ha hecho en España. Nació al amparo de la Orden ETD/1498/2021 y se desplegó en varios segmentos según el tamaño de la empresa. Las dos últimas convocatorias que quedaban vivas —la del segmento de autónomos y empresas de menos de tres empleados y la de comunidades de bienes, sociedades civiles y explotaciones agrarias en titularidad compartida— cerraron el 31 de octubre de 2025.
Las cifras que dejó el programa ayudan a entender por qué sigue generando tanta expectativa: más de 848.000 ayudas concedidas, por encima de 3.400 millones de euros movilizados y presencia en más del 90% de los municipios españoles. Para muchas pymes fue la primera vez que alguien les pagó una parte de su web, su tienda online, su CRM o su copia de seguridad gestionada.
A día de hoy, y esto es lo importante: no existe un plazo abierto en el que una empresa pueda entrar a la sede electrónica de Red.es y registrar una solicitud nueva de Kit Digital. Lo que sí existe es un programa que administrativamente no ha muerto, con miles de expedientes en distintas fases de ejecución y justificación.
1.2 Kit Consulting: convocatoria finalizada
El Kit Consulting fue el hermano pequeño y menos conocido: en lugar de pagar software, pagaba asesoramiento. Se dirigía a empresas de entre 10 y 249 empleados, con bonos de 12.000 euros (10-49 empleados), 18.000 euros (50-99) y 24.000 euros (100-249), que se gastaban contratando a asesores digitales acreditados en un catálogo oficial para trabajar sobre inteligencia artificial, ciberseguridad, análisis de datos, ventas digitales o procesos de negocio.
Su recorrido fue mucho más corto: se lanzó en 2024 y su convocatoria figura como finalizada. Igual que en el Kit Digital, las empresas que tienen un bono concedido conservan sus obligaciones de ejecución y justificación según su resolución particular, pero no hay ventana para pedir uno nuevo.
1.3 Por qué esto se malinterpreta tanto
Tres motivos, y los tres se repiten. El primero es que hubo mucha convocatoria escalonada por segmentos, así que durante tres años siempre había algo abierto y la gente asumió que eso era permanente. El segundo es que el cambio normativo de enero de 2026 se comunicó en titulares como «vuelve el Kit Digital», cuando lo que hizo fue otra cosa bastante más matizada. Y el tercero es puramente comercial: hay formularios de captación que prometen «reservar tu ayuda» para un programa que no está admitiendo solicitudes.

2. La Orden TDF/39/2026: qué cambió de verdad en el BOE
El 28 de enero de 2026 se publicó en el BOE la Orden TDF/39/2026, de 26 de enero, que modifica las bases reguladoras del Kit Digital (la citada Orden ETD/1498/2021). Entró en vigor al día siguiente. Es la norma que está detrás de todos los titulares de «el Kit Digital vuelve», así que merece la pena leerla con calma en lugar de fiarse de los resúmenes.
2.1 Los tres cambios reales
Ámbito temporal. Se modifica el artículo que fijaba la vigencia del programa para establecer que será aplicable hasta el agotamiento total de los fondos. Es decir: se elimina la fecha de caducidad administrativa y se sustituye por un criterio presupuestario. El programa deja de tener fecha de defunción y pasa a durar mientras quede crédito.
Reinversión de remanentes. Se introduce la obligación de que Red.es reinvierta cualquier remanente presupuestario no ejecutado en actividades del propio programa. Esto tiene sentido cuando se entiende cómo funcionaba el ciclo: se concedían bonos que luego no se gastaban, se renunciaba a ellos, se anulaban expedientes por incumplimiento o se justificaba menos importe del concedido. Todo eso genera dinero que vuelve a la bolsa.
Reasignación a solicitudes denegadas por falta de crédito. Este es el cambio con efecto práctico más directo. Se permite formular nuevas propuestas de resolución definitivas a favor de aquellos solicitantes cuyas solicitudes no hubieran podido ser concedidas por agotamiento del crédito. Dicho en corto: los expedientes que llegaron tarde y se quedaron fuera por dinero, no por mérito, pueden recuperarse cuando aparezca remanente.
2.2 Lo que la orden NO dice
Aquí es donde se rompen la mitad de las conversaciones. La orden no abre una convocatoria. No fija un plazo de presentación, no publica un crédito disponible, no define beneficiarios nuevos ni categorías de solución nuevas. Modifica las bases reguladoras, que son el marco; la convocatoria es otra cosa, un acto administrativo distinto, con su propia resolución y su propia publicación.
La analogía que usamos con clientes es la de una licitación pública, terreno que ya tratamos en detalle en nuestra guía para licitar tecnología con la administración pública: una cosa es que exista un pliego tipo y otra muy distinta que haya un expediente abierto al que puedas presentarte. Confundirlas te hace preparar documentación para una puerta que todavía no existe.
2.3 Cómo se traduce esto en decisiones
Si eres una empresa que nunca solicitó el Kit Digital, la orden no te da hoy ninguna vía de entrada. Si eres una empresa cuya solicitud se denegó por agotamiento de crédito, la orden sí te da una expectativa razonable y una razón concreta para mantener tu expediente y tus datos en orden. Y si tienes un bono concedido, la orden no cambia nada de tus obligaciones: tus plazos siguen siendo los de tu resolución.
3. Escenario A: te denegaron por agotamiento de crédito
Este es el grupo con más margen de maniobra y, paradójicamente, el que menos se mueve, porque muchas de estas empresas dieron el tema por perdido en 2025 y dejaron de mirar.
3.1 Qué significa exactamente «denegada por agotamiento de crédito»
No es lo mismo que una denegación por incumplimiento. Si tu resolución dice que la solicitud cumplía requisitos pero no pudo atenderse por haberse agotado el crédito presupuestario de la convocatoria, estás en el supuesto que contempla la modificación del artículo de resolución del procedimiento. Si tu denegación fue por no cumplir el nivel de madurez digital exigido, por no estar al corriente con Hacienda o Seguridad Social, o por defectos no subsanados, ese camino no aplica.
Primera tarea, entonces: recuperar la resolución y leer el motivo literal. No la interpretación que te dio nadie en su momento, el motivo tal cual figura en el documento.
3.2 Qué conviene tener listo
Si el supuesto encaja, la reactivación sería de oficio, pero eso no significa que puedas desentenderte. Hay condiciones que se comprueban en el momento de la concesión y que pueden haberse deteriorado en dos años:
- Estar al corriente de obligaciones tributarias y con la Seguridad Social. Es requisito clásico en cualquier subvención y es el motivo más frecuente de caída en la última milla.
- Que la empresa siga existiendo con el mismo CIF y no haya cambiado de categoría de tamaño de forma que ya no encaje en el segmento por el que solicitó.
- Acceso vigente a la sede electrónica: certificado digital en regla, representante correctamente apoderado y, muy importante, una dirección de correo y un teléfono que alguien lea. Las notificaciones electrónicas tienen plazo y se dan por notificadas aunque nadie las abra.
- Un diagnóstico digital actualizado. El test de autodiagnóstico que se hizo en su día refleja una empresa de hace dos años.
3.3 El error de esperar sentado
La reasignación de remanentes no se anuncia con una campaña publicitaria: se materializa en resoluciones. Conviene revisar periódicamente la sede electrónica, la Base de Datos Nacional de Subvenciones y las notificaciones del buzón electrónico asociado al CIF. Y conviene hacerlo con calendario, no con buena intención: poner un recordatorio mensual a una persona concreta funciona mucho mejor que confiar en enterarse por LinkedIn.
4. Escenario B: tienes un bono concedido y aún no lo has consumido del todo
Este es el escenario donde de verdad se pierde dinero, y no por falta de ayudas sino por gestión. Un bono concedido no es un ingreso: es un derecho a que un agente digitalizador cobre de Red.es por un servicio que tiene que prestar, documentar y justificar. Si la cadena se rompe en cualquier eslabón, la ayuda se pierde o se reclama.

4.1 Las dos fases, en lenguaje llano
Una vez firmado el acuerdo de prestación de soluciones entre la empresa beneficiaria y el agente digitalizador, el ciclo tiene dos tramos. En la fase 1 el agente implanta la solución y la justifica; con la documentación correcta, Red.es tramita el primer pago en un plazo máximo del orden de 60 días. En la fase 2 el agente presta el servicio durante doce meses y, al terminar, vuelve a justificar para cobrar el tramo restante.
Ese detalle de los doce meses es el que más sorprende a la dirección financiera: el compromiso no acaba cuando la web está online o el CRM configurado. Acaba un año después, y depende de que el proveedor siga vivo, siga prestando el servicio y siga haciendo los deberes documentales. Es exactamente el mismo razonamiento que aplicamos al hablar de un proyecto IT bien documentado: lo que no está escrito, a efectos de un tercero, no ha ocurrido.
4.2 Los cinco fallos que acaban en reintegro
- Dar por hecho que lo lleva el proveedor. Formalmente hay obligaciones de ambas partes. Si el agente desaparece, cambia de manos o simplemente deja de responder, la empresa beneficiaria se queda con el problema y con el expediente.
- No conservar las evidencias. Capturas, informes de implantación, acuerdo firmado, facturas, justificantes de pago de la parte no subvencionada. Un año después nadie recuerda dónde está nada y el buzón del empleado que lo llevaba ya no existe.
- Cambiar la solución a mitad de camino. La categoría concedida define qué se puede implantar. Migrar de plataforma o cambiar de alcance sin tramitarlo correctamente convierte un proyecto sano en un expediente inválido.
- Interrumpir el servicio dentro de los doce meses. Un dominio que caduca, un hosting que se corta por impago o una tienda apagada «temporalmente» rompen la prestación.
- No leer las notificaciones electrónicas. Los requerimientos de subsanación tienen plazos cortos, y el silencio se interpreta en tu contra.
4.3 La auditoría de cinco minutos que deberías hacer hoy
Si tienes un bono en marcha, siéntate con estas seis preguntas y contéstalas por escrito: ¿dónde está el acuerdo de prestación firmado? ¿qué fase está justificada y cuál no? ¿quién es la persona de contacto en el agente digitalizador y responde? ¿cuándo termina el periodo de doce meses de prestación? ¿quién lee el buzón de notificaciones del CIF? ¿tenemos copia local de todas las evidencias, fuera del Drive de un empleado?
Si alguna respuesta es «no lo sé», eso no es un tema administrativo: es riesgo económico con fecha de vencimiento.
¿Tienes un proyecto a medias o un bono que no sabes si está bien justificado?
Somos agente digitalizador homologado y llevamos años recogiendo proyectos que otro dejó a medio camino. Revisamos el estado técnico real de lo implantado, qué falta para cerrar la prestación y cómo mantenerlo vivo cuando la ayuda se acaba.
5. Escenario C: no tienes bono y quieres digitalizar igual
Es el escenario mayoritario y el más sano, porque obliga a plantear el proyecto por su valor y no por la subvención. Aun así, hay palancas de financiación que siguen funcionando y que conviene conocer antes de asumir el coste íntegro.
5.1 La capa autonómica y local, que nunca se paró
Mientras el foco mediático estaba en Red.es, las comunidades autónomas, las diputaciones y las cámaras de comercio han seguido publicando líneas propias de digitalización, comercio electrónico, ciberseguridad e industria conectada. Suelen ser convocatorias más pequeñas, con plazos cortos y menos competencia mediática, y la forma correcta de rastrearlas es la Base de Datos Nacional de Subvenciones (BDNS), filtrando por comunidad y por materia, además del boletín oficial autonómico correspondiente.
En nuestra experiencia con tejido industrial —lo contábamos al hablar de la digitalización industrial en el Maresme— estas líneas locales acaban financiando proyectos más ambiciosos que el propio Kit Digital, simplemente porque no están limitadas a un catálogo cerrado de soluciones estándar.
5.2 Instrumentos de financiación, no solo subvención
Conviene separar dos cosas que el mercado mezcla. La subvención es dinero a fondo perdido y suele tener catálogo cerrado. Los instrumentos de financiación son otra familia: préstamos participativos de ENISA para pymes y empresas de base tecnológica, ayudas y préstamos de CDTI para proyectos con componente de I+D real, o líneas sectoriales según actividad. Requieren más trabajo de preparación y un proyecto con sustancia técnica, pero no compiten en la misma cola.
5.3 La palanca fiscal que casi nadie usa
Las deducciones por actividades de I+D+i siguen en el impuesto de sociedades y aplican a desarrollo de software cuando hay novedad tecnológica demostrable. No es automático ni vale para rehacer una web corporativa, pero para producto propio, algoritmos, integraciones complejas o plataformas a medida es una vía que reduce el coste efectivo del proyecto sin depender de ninguna convocatoria. Requiere informe motivado y documentación técnica seria desde el primer día del proyecto, no reconstruida al cierre del ejercicio.
5.4 Y la opción más infravalorada: reducir el coste del proyecto
Cuando una empresa se queda sin ayuda, la reacción habitual es congelar la inversión. La alternativa razonable es replantear el alcance. Buena parte de los presupuestos de digitalización que revisamos incluyen licencias que nadie va a usar, migraciones que no aportan, o rehacer desde cero lo que se podía reparar. Una auditoría de código seria sobre lo que ya existe cuesta una fracción de un proyecto nuevo y a menudo demuestra que el sistema actual aguanta dos años más con intervenciones quirúrgicas.
6. Cómo distinguir un anuncio oficial de un reclamo comercial
Este apartado es probablemente el más útil de todo el artículo, porque la desinformación sobre este tema es intensa y la mayoría no es malintencionada: es simplemente marketing optimista.
6.1 Los seis elementos que tiene una convocatoria real
Un anuncio fiable de convocatoria contiene, siempre, estos datos. Si falta alguno, no es una convocatoria:
- Órgano convocante identificado (Red.es, una consejería, una cámara).
- Referencia oficial: número de BOE, de boletín autonómico o de BDNS.
- Beneficiarios elegibles definidos con precisión (tamaño, sector, antigüedad).
- Plazo de presentación con fecha de inicio y de fin.
- Crédito disponible y cuantías máximas por beneficiario.
- Enlace al procedimiento en la sede electrónica correspondiente.
6.2 Señales de alarma
Desconfía de cualquier mensaje que te pida «reservar tu plaza» o «preinscribirte» para una ayuda estatal: en las subvenciones públicas no existe la reserva. Desconfía de la urgencia artificial («quedan pocos fondos, solicítalo hoy») cuando no hay una fecha de cierre publicada. Desconfía de quien te pida el certificado digital o las credenciales de la Agencia Tributaria por correo o WhatsApp; ahí ya no estamos hablando de marketing agresivo sino de un vector de fraude, y merece el mismo tratamiento que cualquier otro intento de suplantación en tu empresa.
6.3 Dónde comprobarlo en dos minutos
Tres fuentes, por este orden: el BOE para bases y convocatorias estatales, la sede electrónica de Red.es para los procedimientos del programa, y la BDNS para verificar que la convocatoria existe y con qué referencia. Si algo se anuncia y no aparece en ninguna de las tres, todavía no ha pasado.
7. Cómo prepararse para el día en que se abra algo
La probabilidad de que en algún momento haya reasignación de remanentes o una convocatoria nueva no es cero, y quien haya hecho los deberes tendrá ventaja. Pero la preparación útil no consiste en rellenar formularios de terceros: consiste en tener la casa en orden.
7.1 Bloque administrativo
- Certificado digital de representante en vigor y con la fecha de caducidad anotada en un calendario compartido.
- Apoderamientos actualizados en el registro correspondiente, con al menos dos personas capaces de firmar.
- Estar al corriente con Hacienda y Seguridad Social, comprobado y no supuesto.
- Buzón de notificaciones electrónicas con revisión asignada a una persona concreta y a un suplente.
7.2 Bloque técnico
Aquí es donde una agencia de desarrollo aporta más que una gestoría. Lo que conviene tener listo:
- Inventario de sistemas: qué tienes, en qué versión, dónde está alojado, quién lo mantiene y cuándo caduca cada cosa. Sorprende la cantidad de empresas que no pueden responder a esto en menos de una semana.
- Diagnóstico de madurez digital honesto, no el test de marketing. Procesos manuales que duelen, integraciones que no existen, datos duplicados entre CRM y facturación.
- Una lista priorizada de proyectos con estimación de coste y de retorno, ordenada por impacto. Si mañana aparecen 6.000 euros, la diferencia entre gastarlos bien y gastarlos en lo primero que se ofrezca está en tener esa lista hecha antes.
- Una base de seguridad razonable. Cualquier programa serio mira esto, y además es lo que evita que el proyecto subvencionado acabe siendo la puerta de entrada de un incidente. Tenemos una guía práctica de ciberseguridad en servidores con poco presupuesto pensada exactamente para este perfil de empresa.
7.3 Si trabajas o quieres trabajar con el sector público
Para empresas tecnológicas que viven de proyectos con administraciones, la conversación cambia de sitio: lo relevante no es la subvención sino el cumplimiento. El Esquema Nacional de Seguridad se ha convertido en requisito de facto para entrar en muchos pliegos, y adaptarse a él es una inversión con retorno comercial directo, no un gasto de cumplimiento.
8. Lo que aprendimos como agente digitalizador
Tres años de programa dan para sacar conclusiones que van más allá del papeleo, y creemos que son útiles incluso para quien nunca pidió el bono.
La ayuda no arregla un proyecto mal planteado. Vimos tiendas online financiadas al 100% que cerraron a los seis meses porque nadie había pensado en logística, en catálogo o en quién iba a mantenerlas. El bono cubre la implantación y doce meses de servicio; el negocio dura más.
El catálogo estándar encaja mal con empresas con procesos propios. Las categorías de solución estaban pensadas para un denominador común amplio. Cuando una empresa tiene un ERP propio, un flujo de producción particular o integraciones críticas, el encaje forzado produce sistemas que nadie usa. En esos casos suele ser más rentable hacer el proyecto bien, sin ayuda, que hacerlo mal con ella.
El día después existe y hay que presupuestarlo. El error más repetido: proyecto pagado por el bono, cero presupuesto para el año siguiente. Actualizaciones, incidencias, cambios de normativa, renovaciones de licencia. Una plataforma sin mantenimiento se degrada rápido, y lo hemos visto tanto en webs como en el comercio electrónico, donde un plan de mantenimiento de la tienda marca la diferencia entre una plataforma que crece y una que acumula deuda técnica hasta obligar a rehacerla.
La documentación es el activo que sobrevive. Cuando un proveedor desaparece —y desaparecieron unos cuantos—, lo único que permite continuar es la documentación técnica y los accesos. Es el mismo criterio que aplicamos en una due diligence técnica: lo que importa no es la demo, sino si alguien ajeno al equipo original puede hacerse cargo del sistema.
9. Checklist operativo por escenario
Resumen accionable para llevar a la próxima reunión.
9.1 Si te denegaron por agotamiento de crédito
- Recuperar la resolución y leer el motivo exacto de denegación.
- Comprobar que sigues cumpliendo requisitos: obligaciones tributarias, tamaño, actividad.
- Verificar certificado digital y apoderamientos.
- Asignar a una persona la revisión mensual de sede electrónica y BDNS.
- Tener la lista priorizada de proyectos lista para ejecutar.
9.2 Si tienes un bono vivo
- Localizar el acuerdo de prestación firmado y guardarlo fuera del correo de una persona.
- Saber qué fase está justificada y cuál no, con fechas.
- Confirmar por escrito con el agente digitalizador el calendario de justificación restante.
- Anotar la fecha de fin de los doce meses de prestación.
- Archivar evidencias, facturas y justificantes de pago en un repositorio propio.
9.3 Si no tienes bono
- Rastrear BDNS y boletín autonómico con periodicidad fija.
- Valorar ENISA, CDTI o líneas sectoriales si el proyecto tiene componente de I+D.
- Estudiar la deducción fiscal de I+D+i con tu asesoría, documentando desde el inicio.
- Replantear alcance antes que congelar la inversión.
- Priorizar lo que reduce coste operativo o riesgo, no lo que suena moderno.
Conclusión
El Kit Digital y el Kit Consulting cerraron sus convocatorias y, a día de hoy, no hay ninguna ventana abierta para presentar una solicitud nueva. Esa es la parte incómoda y conviene decirla sin rodeos, porque tomar decisiones de inversión esperando una ayuda que no está publicada es la forma más eficiente de perder un año.
La parte útil es que el programa no está administrativamente muerto: la Orden TDF/39/2026 eliminó su fecha de caducidad, obligó a reinvertir los remanentes y abrió la puerta a recuperar solicitudes que se quedaron fuera por falta de crédito. Para quien está en ese supuesto, mantener el expediente y los requisitos en orden es una apuesta barata con retorno posible. Para quien tiene un bono en marcha, la prioridad no es buscar más ayudas sino no perder la que ya tiene por una justificación descuidada. Y para todos los demás, la financiación autonómica, los instrumentos de ENISA y CDTI y la deducción de I+D+i siguen ahí, con menos ruido y menos cola.
El criterio de fondo no ha cambiado en estos tres años: un proyecto de digitalización se justifica por lo que le ahorra o le hace ganar a la empresa. Si solo se sostiene porque alguien pone el 100% del dinero, probablemente no había proyecto. Si se sostiene por sí mismo, la ayuda es una aceleración, no el motivo.
Preguntas frecuentes
¿Se puede solicitar el Kit Digital ahora mismo?
No. Las dos últimas convocatorias cerraron el 31 de octubre de 2025 y no hay ningún plazo abierto para solicitudes nuevas. Cualquier web o llamada que ofrezca tramitarlo hoy está trabajando sobre una expectativa, no sobre una convocatoria publicada.
Entonces, ¿qué significa que «el Kit Digital vuelve»?
Se refiere a la Orden TDF/39/2026, publicada en el BOE el 28 de enero de 2026. Modificó las bases reguladoras para que el programa siga vigente hasta agotar fondos, obligar a reinvertir remanentes y permitir reasignarlos a solicitudes que se denegaron por agotamiento de crédito. No abrió una convocatoria nueva.
Me denegaron la ayuda por falta de presupuesto. ¿Tengo que volver a solicitarla?
La modificación normativa prevé que se formulen nuevas propuestas de resolución a favor de esas solicitudes, es decir, sin necesidad de presentar una nueva. Lo prudente es mantener los requisitos al día y vigilar las notificaciones electrónicas, porque la reasignación se materializa por resolución y con plazos propios.
¿Qué pasa si mi agente digitalizador ha desaparecido a mitad del proyecto?
Es una situación recuperable pero con plazos. Hay que revisar el estado del acuerdo de prestación, qué fase está justificada y qué ha quedado implantado realmente, y valorar la continuidad con otro agente. Cuanto antes se detecte, más margen hay; el riesgo real aparece cuando se descubre al vencer el periodo de prestación.
¿El Kit Consulting va a tener nueva convocatoria?
Su convocatoria figura como finalizada y no hay una nueva publicada. Las empresas con bono concedido conservan sus obligaciones de ejecución y justificación según su resolución, pero no hay vía de entrada para solicitudes nuevas.
¿Hay alguna ayuda estatal equivalente abierta en 2026?
No existe un sustituto estatal directo con el alcance del Kit Digital. Lo que sí hay es una capa de convocatorias autonómicas, provinciales y de cámaras de comercio, además de instrumentos como ENISA o CDTI y la deducción fiscal por I+D+i. Se consultan en la Base de Datos Nacional de Subvenciones y en los boletines oficiales autonómicos.
¿Merece la pena esperar a una posible reapertura antes de invertir?
Solo si el proyecto no es urgente y el importe del bono representa una parte decisiva del presupuesto. En la mayoría de los casos, el coste de un año de espera —en oportunidad comercial, en riesgo de seguridad o en deuda técnica acumulada— supera con holgura lo que aportaría la ayuda.



