Nota editorial (agosto 2026): este post se publicó en enero de 2025 como balance del año 2024 en Barcelona Tech City. Mantenemos el texto original tal cual —incluidos los pronósticos— y añadimos al final una retrospectiva con lo que realmente pasó, con datos contrastados a 2026.
Cierre de año
2024 termina y en BTC se ve con claridad: ha sido el año de la IA aplicada. No el año de la IA en titulares —eso fue 2023— sino el de la IA en producto real y en contratos reales.
Lecturas del año
- Inversión más selectiva pero con rondas sólidas en empresas maduras.
- Talento técnico caro y escaso en perfiles IA/ML senior.
- Scaleups consolidándose tras el shake-out de 2022-2023.
- Corporates explorando alianzas con startups del ecosistema BTC para no quedarse descolgados en IA.
Qué pronosticamos para 2025
Año de integración profunda: IA dejando de ser feature y pasando a ser infraestructura. Veremos también un refuerzo del eje Barcelona-Maresme con más actividad industrial aplicada. Hablamos de ello aquí.
Gracias
Gracias al equipo de Barcelona Tech City y a todos los miembros con los que hemos cruzado conversaciones este año. Seguimos.
Actualización — Agosto 2026: qué pasó con lo que pronosticamos
Año y medio después, toca rendir cuentas. El pronóstico central de este post —»IA dejando de ser feature y pasando a ser infraestructura»— ha envejecido bien. En 2026 la conversación en el ecosistema ya no va de si usar IA, sino de cómo integrarla con sistemas de negocio: agentes conectados al CRM y al ERP, protocolos de integración como MCP, y una capa de gobernanza que en 2024 casi nadie tenía en la agenda. Lo contamos con detalle en nuestro análisis de agentes de IA en 2026 y en cómo aplicamos la IA a la gestión de clientes.

Los datos que confirman la lectura
El cierre de 2025 dio la razón al optimismo prudente de este balance. Según el informe anual de ACCIÓ sobre el Barcelona & Catalonia Startup Hub, Cataluña cerró 2025 con 2.403 startups (+5,2%), 1.131 millones de euros de inversión captada y una ronda media récord de 5,6 millones —la inversión «más selectiva pero con rondas sólidas» que apuntábamos en las lecturas del año—. Barcelona se consolidó como quinto ecosistema de la UE, y el sector generó más de 30.500 empleos directos.
En la vertical que da título a este post, el salto fue aún mayor: la inversión en startups de inteligencia artificial en España rondó los 800 millones de euros en 2025, el triple que en 2022, con el ecosistema de IA español creciendo 3,7 veces entre 2020 y 2025 —tercer país europeo que más crece—. Barcelona concentra aproximadamente el 35% de las startups de IA del país, por delante de Madrid (~30%), apoyada en el talento investigador (la ciudad figura entre los diez primeros polos europeos) y en infraestructura pública como el MareNostrum 5 y la AI Factory del Barcelona Supercomputing Center, pensada para que pymes y startups entrenen modelos sin megapresupuestos.

Las cuatro lecturas de 2024, revisadas
«Inversión más selectiva pero con rondas sólidas»: confirmada. La ronda media récord de 5,6M€ con menos operaciones es exactamente eso: menos cheques, más grandes, para empresas con métricas. El capital dejó de premiar la narrativa y volvió a premiar el margen.
«Talento técnico caro y escaso en perfiles IA/ML senior»: confirmada, con matiz. Los perfiles senior de IA siguen siendo los más disputados, pero 2025-2026 añadió un giro: las herramientas de desarrollo asistido por IA han elevado la productividad de los equipos pequeños, y la pregunta en las entrevistas ya no es solo «qué sabes hacer» sino «qué sabes hacer con IA». Lo analizamos en nuestra guía para evaluar desarrolladores en la era de la IA.
«Scaleups consolidándose»: confirmada. La facturación agregada del ecosistema catalán creció con fuerza en 2025, y el relato dejó de girar en torno a unicornios para girar en torno a rentabilidad.
«Corporates explorando alianzas»: a medias. La exploración se convirtió en compras y pilotos, pero la mayoría de pilotos corporativos de IA siguen sin llegar a producción —los estudios de 2025 hablan de en torno al 95% de pilotos estancados—. La diferencia entre los que despliegan y los que se quedan en la demo suele estar en la integración con sistemas y en la calidad del dato, no en el modelo. Es la misma conclusión que sacamos con las compañías de BTC que viven la IA generativa desde dentro.
El otro pronóstico: el eje Barcelona-Maresme
También anticipábamos «más actividad industrial aplicada» en el eje Barcelona-Maresme. Aquí el balance es sólido: la digitalización de la industria de la comarca se aceleró —ERP conectados, portales B2B, automatización de procesos y primeros casos de IA aplicada a planificación y calidad—, empujada además por las ayudas públicas a la digitalización. Dedicamos un análisis completo a la digitalización industrial en el Maresme, y seguimos viendo que la fábrica que conecta sus datos gana en dos años una ventaja difícil de recortar.
Qué significa esto para una pyme o scaleup en 2026
Si diriges una empresa y lees este balance con ojos de 2026, las conclusiones prácticas son tres.
1. La IA ya compite por ti, aunque tú no compitas con IA. Tus competidores la usan para producir contenido, atender clientes y analizar datos. La buena noticia: la barrera de entrada ha caído. Un proyecto de IA útil en 2026 no empieza por entrenar un modelo, sino por conectar uno existente a tus datos y procesos —del CRM al business intelligence— con permisos mínimos y un caso de uso acotado.
2. La gobernanza dejó de ser opcional. El Reglamento europeo de IA (AI Act) despliega obligaciones por fases: la alfabetización en IA y las prohibiciones aplican desde febrero de 2025, y las obligaciones de transparencia y alto riesgo avanzaron en agosto de 2026. Si tu empresa usa IA con datos de clientes, necesita un inventario de usos, bases jurídicas claras y contratos DPA con los proveedores de modelos.
3. La seguridad es el peaje del crecimiento. Más integración significa más superficie de ataque: agentes con credenciales, APIs expuestas, datos fluyendo entre sistemas. Los marcos como ISO 27001 han pasado de «nice to have» a requisito comercial en muchos contratos B2B, y conviene tener claro por dónde empezar en ciberseguridad antes de que lo pregunte un cliente grande.
Errores que seguimos viendo al adoptar IA
Empezar por la herramienta y no por el proceso. Comprar licencias sin decidir qué problema resolver garantiza pilotos eternos. Ignorar la calidad del dato: un agente sobre un CRM desordenado automatiza el desorden. Saltarse la integración: la IA que no toca los sistemas donde vive el trabajo (ERP, CRM, ecommerce) se queda en demo. Delegar sin control: toda acción sensible de un agente necesita aprobación humana y registro. Y medir en vaguedades: sin una métrica de negocio por caso de uso (horas ahorradas, conversión, tiempo de respuesta), nadie sabrá si funcionó.
Cómo ha cambiado el stack tecnológico entre 2024 y 2026
El cambio más visible desde dentro de los proyectos no está en los modelos, sino en lo que los rodea. En 2024, «poner IA» solía significar un chat en la esquina de la pantalla llamando a una API. En 2026, la arquitectura típica de un proyecto serio tiene cuatro piezas: un modelo (propio o de proveedor) elegido por coste y tarea, una capa de contexto que le acerca los datos de la empresa (desde un simple export estructurado hasta RAG sobre documentación), conectores hacia los sistemas donde ocurre el trabajo —CRM, ERP, ecommerce, soporte— y una capa de control: registro de acciones, aprobaciones humanas para operaciones sensibles y permisos de mínimo privilegio.
Ese último punto separa los proyectos que pasan a producción de los que mueren en la demo. Un agente que puede leer pedidos es útil; uno que puede modificarlos sin supervisión es un incidente esperando fecha. La madurez de 2026 consiste precisamente en tratar la IA como se trata cualquier sistema con acceso a datos: con inventario, con roles y con auditoría. Para los equipos técnicos, además, la IA ha entrado de lleno en el propio ciclo de desarrollo —generación de código, revisión, documentación—, lo que está cambiando tanto la productividad como los criterios de contratación.
En costes, la foto de 2026 también es más sana que la de 2024: el precio por token de los modelos de gama media ha caído de forma sostenida, y el gasto relevante de un proyecto ya no es la factura de la API sino la integración y el mantenimiento. Para una pyme, un caso de uso bien acotado —clasificar tickets, redactar borradores de presupuesto, conciliar datos entre sistemas— se amortiza en meses, no en años, siempre que exista una métrica clara de éxito definida antes de escribir la primera línea de código. La regla que aplicamos en Keliam: si no se puede medir el ahorro o el ingreso incremental, el proyecto no está listo para empezar.
La cara B del ciclo: lo que conviene vigilar
Un balance honesto también mira los riesgos, y el ciclo de la IA los tiene. El primero es la concentración de proveedores: la mayoría de aplicaciones dependen de un puñado de modelos estadounidenses, y cada cambio de precios o de condiciones se propaga a todo el ecosistema. La respuesta razonable para una empresa no es esperar al proveedor perfecto, sino diseñar con capacidad de cambio: abstraer la capa de modelo para poder sustituirlo sin reescribir la aplicación.
El segundo es la diferencia entre adopción declarada y adopción real. Las encuestas de 2025-2026 muestran porcentajes altísimos de empresas «usando IA», pero cuando se pregunta por casos en producción con retorno medido, la cifra cae a una fracción. Ese hueco es a la vez un aviso —hay más humo del que parece— y una oportunidad: quien despliegue de verdad, aunque sea en un solo proceso, saca ventaja sobre una mayoría que aún experimenta.
Y el tercero es la seguridad: la misma tecnología que redacta emails comerciales escribe phishing impecable, y los agentes conectados a sistemas amplían la superficie de ataque de formas nuevas (inyección de prompt, credenciales con permisos excesivos, fuga de datos hacia proveedores). El ecosistema fintech local, que analizamos en nuestro mapa del fintech en Barcelona, fue de los primeros en tomárselo en serio porque el regulador se lo exigía; en 2026, con NIS2 avanzando y los clientes corporativos pidiendo certificaciones, el resto del ecosistema va por el mismo camino.
El talento: la variable que decide la próxima etapa
Si algo une los balances de 2023, 2024 y esta retrospectiva es el talento como cuello de botella. Con más de 30.500 empleos directos en el ecosistema catalán, la competencia por perfiles senior —especialmente en IA/ML, datos y seguridad— sigue tensionando salarios. Pero el mercado de 2026 tiene dos novedades. La primera: las universidades y centros de investigación locales (UPC, BSC, centros CERCA) alimentan una cantera de perfiles junior de IA que las empresas por fin están aprendiendo a integrar, en lugar de pelear todas por el mismo puñado de seniors. La segunda: el desarrollo asistido por IA ha cambiado la aritmética de los equipos; un equipo de tres con buenas herramientas y buen criterio entrega hoy lo que en 2023 pedía seis, lo que abarata el acceso de las pymes a software a medida y obliga a las agencias —nosotros incluidos— a replantear procesos.
Para las empresas que contratan, la recomendación práctica de 2026 es evaluar el criterio antes que la sintaxis: con la generación de código automatizada, lo que diferencia a un buen perfil es saber qué pedir, qué revisar y qué no fiarse. Y para las que no pueden competir en salario con las scaleups, la alternativa realista sigue siendo el partner técnico estable que acumula contexto de negocio año tras año.
Preguntas frecuentes
¿Sigue siendo Barcelona un buen sitio para montar una startup de IA?
Los datos de 2025-2026 dicen que sí: concentra en torno al 35% de las startups de IA de España, talento investigador de primer nivel europeo e infraestructura pública de supercomputación accesible (MareNostrum 5, AI Factory del BSC). El coste del talento senior sigue siendo el principal freno.
¿Se cumplió el pronóstico de que la IA sería infraestructura?
Sí. En 2026 los proyectos que aportan valor son integraciones: modelos conectados a datos y procesos de negocio mediante APIs y protocolos como MCP, con agentes que ejecutan tareas acotadas bajo supervisión. La IA «suelta», sin acceso a sistemas, se quedó en asistente de redacción.
¿Qué pasó con la inversión tras el 2024 selectivo?
Siguió la misma pauta pero con más volumen: 1.131M€ captados en Cataluña en 2025 con ronda media récord (5,6M€). Menos operaciones, cheques mayores, foco en empresas con ingresos y márgenes demostrables.
¿Una pyme sin equipo de datos puede aprovechar esta ola?
Puede y debería, empezando por casos de uso de bajo riesgo y alto retorno: atención al cliente asistida, generación de borradores, análisis de datos comerciales. La clave es acotar el alcance, medir el resultado y apoyarse en un partner técnico para la integración y la seguridad.
¿Y si mi empresa no es una startup? ¿Este balance le aplica?
Sí, y cada vez más. Lo que se prueba en el ecosistema startup en 2024 llega a la pyme tradicional en 2026 con precios de commodity: automatización, analítica, agentes de soporte. La ventaja de llegar segundo es aprender de los errores ajenos; la desventaja, que tus competidores también están leyendo esto.
¿Qué hay que tener listo antes de un proyecto de IA en 2026?
Tres cosas: datos accesibles y razonablemente limpios (aunque sea un export del CRM), un responsable de negocio que valide los resultados, y el marco de cumplimiento mínimo —inventario de usos de IA, DPA con proveedores y control de qué datos personales viajan en los prompts.
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Conclusión: el balance del balance
Releer un pronóstico propio año y medio después es un ejercicio sano. Este acertó en lo esencial —la IA como infraestructura, la inversión selectiva con rondas sólidas, el eje industrial del Maresme— y se quedó corto en velocidad: ni siquiera en enero de 2025 anticipábamos que en 2026 hablaríamos de agentes conectados a los sistemas de media empresa. Para quien construye producto o dirige una pyme, la lección es la de siempre en tecnología: las olas se ven venir con años de antelación; la diferencia la marca quién prepara sus datos, sus sistemas y su seguridad para subirse a tiempo. Nos vemos en el balance de 2026 —y mientras tanto, en Barcelona Tech City, donde seguimos con la oreja puesta. Si quieres comparar, aquí queda también nuestro balance de 2023.



